30 de junio de 2014

Irlanda - Dublín - Christ Church Cathedral

El gato y el ratón



Salimos del complejo del Dublin Castle (que en la primera ocasión no pudimos entrar porque llegamos tarde al horario de visita) y nos encaminamos hacia la Christ Church Cathedral, una de las dos catedrales protestantes de Irlanda, la otra es St Patrick's Cathedral, siendo Christ Church la más antigua. ¿Y qué ocurre? volvemos a toparnos con los dichosos horarios, hasta las 12.30 no comienza el horario de visitas, así que hay que ir tirando de guía para ver por dónde podemos darnos un paseo esperando que todo se ponga en funcionamiento y poder visitar algo; pero ya que hemos llegado hasta aquí entremos.

La catedral fue fundada por el rey Sitric, primer rey cristiano de los vikingos de Dublín, y el primer obispo de Dublín, siendo reconstruida por el arzobispo anglonormando John Culmin en 1168. En el siglo XIX se encontraba en mal estado de conservación y el arquitecto George Street la remodeló por completo en 1870. 

En la entrada a la catedral se pueden ver los restos de la antigua sala capitular, con el aviso de que no se pise por ellos por peligrosidad, aunque supongo que más que nada por mantenimiento de estas piedras sacras. 
Para visitar la catedral se paga entrada, su interior es sencillo pero muy acogedor, llamándonos la atención el arco de piedra de separación del altar. En la foto no se aprecia pero sí al natural, nuevamente ocurre lo del desplazamiento de los muros, como en la iglesia del castillo, aquí unos 50 cm, principalmente por el peso del tejado y por estar asentada en un terreno de turberas (de esas que hemos visto en infinidad de películas y que me recuerdan la pobreza extrema, las duras condiciones, las hambrunas de los irlandeses).

La nave central tiene 25 m de altura y presenta arcos góticos. 

Lo más reluciente es el suelo de baldosas originales, da hasta cosa pisarlo, de hacerlo de puntillas. El suelo es de gran belleza y colorida, que en esta ocasión nos recuerdan a los vistos en algunas iglesias venecianas, de tipo cosmatesco.


Destacables elementos en su interior es el relicario con el corazón del arzobispo St Laurence O’Toole y la tumba de Strongbow, que en realidad no es suya, sino una pequeña adosada a una grande, o eso se supone). Strongbow era un normando que acudió en ayuda de uno de los reyes vikingos de Irlanda, su nombre era Richard de Clare, duque de Pembroke, y aunque se tenga la duda de si esta es su tumba, sobre lo que parece que no hay duda es que contiene sus restos. 

Se baja a la cripta, la parte más antigua de la catedral que se conserva, y que muestra su antigüedad en las piedras. Resulta ser una cripta sobria, no como en otras iglesias o catedrales que bien es coqueta por su decoración o realmente majestuosa o que incluye otra pequeña iglesia; aquí los muros están desnudos en la piedra, con algunas esculturas añadidas como piezas de museo y algunos sepulcros de familias nobles, como los del decimonovenao conde de Kildare. 


Lo más llamativo que se expone en la cripta es una pareja de un gato y un ratón momificados, que parece que se quedaron atrapados entre los tubos del órgano, aunque viendo el tamaño del gato es difícil de creer, por mucho que cuando se doblan parecen de goma.
En la cripta también hay un gran escudo en piedra del imperio británico, con el león y el unicornio (supongo que parte de una tumba, aunque no recuerdo si era la del conde de Kildare).
Y lo que parece un cepo de castigo para prisioneros. 

Salimos de la catedral, y la vamos bordeando, viendo el puente que  la une con el Salón del Sínodo, un añadido en la reconstrucción, que alberga la exposición de Dublinia,  un museo interactivo del Dublín medieval, pero decidimos no entrar aunque podría estar interesante. El Synod Hall hasta 1983 albergaba la dirección de la Iglesia de Irlanda y sorprendentemente desde esta fecha hasta 1993 albergó un club nocturno (ojos de asombro; primero pecas y luego te confiesas, todo a mano), a partir de esa fecha fue el emplazamiento del museo actual. 

Desde Dublinia se accede a St Michael’s Tower, una torre de 60 m de altura que es uno de los miradores privilegiados de la ciudad, pero de la que no puedo contar sus vistas porque no tuvimos tiempo para entrar, y el tiempo metereológico que tuvimos no era el más idóneo para tener buenas vistas.

El pequeño paseo entre el castillo y la catedral:

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