12 de enero de 2018

Dubái - Historia


La ciudad surgida de la arena y el oro negro

Dubái se sitúa en la costa del golfo Pérsico, en el desierto de Arabia… todos nombres de leyenda, y sobre el origen de su nombre hay varias teorías, pero las dejaremos para otra ocasión que tengamos que pasar por el emirato, que desde 1833 lo gobierna el clan Al Maktoum, con un sistema de monarquía constitucional.

A principios del siglo XVIII estaba bajo el dominio de dos facciones que pugnaban por su control: los Qasimi, piratas que controlaban el norte; y los Banis Yas en el sur; y entre todos ellos, estaban los portugueses, británicos y franceses intentando controlar las rutas marítimas comerciales con la India y el Extremo Oriente desde este territorio. En 1793 los Bani Yas toman el control político y se establecen en Abu Dabhi, pasando a ser Dubái una dependencia de este emirato.

A principios del siglo XIX el máximo jerarca de Dubái era Mohammed bin Hazza, que en 1820 preside una reunión con los jeques de Ras al Khaiman, Ajman, Sharjah y Abu Dabhi y los británicos, con el resultado de la firma del Tratado General de Paz, según el cual estos últimos se comprometían a evitar actos de piratería en la región, comenzando así el protectorado británico en territorio árabe.

En 1833 el clan Maktoum bajo la dirección de de Maktoum bin Butti se establece en los alrededores de Dubai Creek, abandonando el oasis en el que residían al suroeste de Abu Dabhi, estableciendo además la dinastía que desde entonces gobierna el emirato, declarando la independencia de Abu Dabhi.

En 1870 Dubái se convirtió en el puerto más importante de la costa del Golfo, y su economía comienza a despegar en 1894, cuando se potenció el comercio exterior con la creación de una zona franca, lo que provocó la llegada de mercaderes persas.

En la década de 1930 se firma un acuerdo con el gobierno británico para buscar petróleo, y en 1937 la compañía Iraq Petroleum comienza a realizar las tareas de exploración subterránea, provocando disputas entre los emiratos, ya que los límites fronterizos no estaban lo suficientemente establecidos (con Sharjah y Abu Dabhi, por ejemplo), siendo resueltos estos conflictos por los británicos.

Del comercio de perlas (abandonado tras la aparición de las perlas cultivadas por Japón) se pasa al comercio de oro y textil. Los británicos trasladan sus oficinas administrativas de Sharjah a Dubái, y con ello llegan las redes eléctricas, de telefonía, servicios médicos, policía local y un aeropuerto.

En 1966 se encuentra petróleo, y en 1968 comienza a exportarlo.En la década de 1970 hay un gran crecimiento demográfico, superando la población los 200.000 habitantes.

El 2 de diciembre de 1971 se fundan los Emiratos Árabes Unidos, formados por Dubái, Abu Dhabi, Sharjah, Ajman, Umm Al Quwain, Fujairah, uniéndose un año más tarde Ras Al Khaiman.

El petróleo permitió al Sheikh Saeed Al Maktoum comenzar a planificar lo que hoy es Dubái, con la construcción del puerto de Jebel Ali, el World Trade Center, una planta desalinizadora, oleoductos, autopistas, el aeropuerto internacional, edificios, puentes… comienza el despegue de Dubái.

Tras la guerra Irán-Irak se buscaron alternativas para generar mayores ingresos y evitar la dependencia total del petróleo, ya que además sus reservas eran más limitadas que las de otros emiratos. Se comenzó la construcción de una ciudad para el futuro, basada en el comercio, el turismo y el lujo, que es lo que vende hoy para que lo visitemos.

Para salir del aeropuerto de Dubái lo primero es seguir los carteles hacia el mostrador de transporte de Emirates, en su territorio por supuesto que lo tenemos asegurado al viajar en business, y tras enseñar nuestros boarding pass y darnos el visto bueno, salimos al exterior, donde hay una gran flota de coches preparados para la acción, asignándonos uno. 

Comenzamos el viaje por la avenida Sheikh Mohammed Bin Zayed (más de una ciudad quisiera esta amplia avenida de múltiples carriles en cada dirección), repleta de rascacielos, que alojan hoteles, edificios residenciales, sedes de empresas y oficinas. Todo un espectáculo arquitectónico, al que asistimos atónitos a pesar de haber visto las imágenes en documentales o reportajes, parece increíble que aquí no hubiera nada hace más de cincuenta años, y ahora los edificios ya construidos se mezclan con la infinidad de grúas de los que están en construcción, una locura urbanística, que tendrá que esperar a otra oportunidad para que nos presentemos más formalmente, y no sólo desde la ventanilla de un coche.










De repente aparece como una visión el impresionante Burj Khalifa, pero le perdemos de vista muy rápidamente. 


Los edificios siguen sucediéndose como en una cadena sin fin, así como las grúas que anuncian los nuevos que llegarán. 





Como anuncio de colonias o ropa, la foto del jeque de Dubái, Mohammed bin Rashid Al Maktoum, que además es el Primer Ministro de los Emiratos Árabes Unidos desde 2006. 


Algún año tocará pasear por esta avenida para disfrutar de su arquitectura, ya que hay edificios que nos interesa ver de cerca, pero no será en esta ocasión, que hace mucho calor para hacer este paseo y además queremos comenzar el viaje con tranquilidad, con mucha tranquilidad. Hemos llegado al hotel, Burj Al Arab, propiedad del jeque también.

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